La tercera generación de los Heguy con Horacio y Alberto Pedro se cansó de quebrar records con Coronel Suárez, pero la prolífica generación siguiente se encargaría de acrecentar los laureles y seguir rompiendo estadísticas.
En 1990 se suma a Chapaleufú en reemplazo de Alex Garrahan, el mas pequeño del los hijos de Horacio, Bautista, y comienza a tejerse una nueva leyenda en el polo.
Armar el equipo con cuatro hermanos no fue fácil, ya que tenían que coincidir los puestos. De a poco se fue dando. A Marcos le tocó la más difícil porque tenía que jugar en un puesto que no le divertía, pero se adaptó bien y desde ahí comenzó a ser uno de los mejores backs de los últimos años.
En 1991, por primera vez en la historia del Abierto Argentino, un team integrado por cuatro hermanos ganaba el torneo. Luego de esa victoria, Bautista Heguy tuvo otra enorme alegría cuando la comisión de alto handicap de la Asociación Argentina de Polo (AAP) le informó que había alcanzado los 10 goles, igualando a sus hermanos y produciendo otro hito en una dinastía legendaria al transformarse Indios Chapaleufú en el tercer conjunto en la historia de este deporte en alcanzar los 40 goles. Con esa calificación lograron también los abiertos de 1992 y 1993, obteniendo el tricampeonato.
Era el team más ligero de todos. Los cuatro eran veloces. Siempre hay jugadores en los equipos que van mas lento, pero en Chapaleufú iban todos a la misma velocidad, y era muy difícil seguirlos. Los rivales aguantaban un par de chukkers, para después recibir cinco goles seguidos.
Hoy Bautista Heguy vive 6 meses del año en el exterior, y 6 en la Argentina. Compite en los torneos más importantes del mundo, jugando en Argentina, Norteamérica, Europa y Asia.
Sus Frases:
"Nunca sentí presiones por ser un Heguy ya que jugar al polo fue una decisión mía. De mi padre aprendí mirándolo. No era un tipo de hablar o dar cátedra de cómo jugar."
"Jugar entre hermanos no tiene precio, es difícil poder expresarlo. El hecho de explicar que es ganar un Abierto, un logro deportivo tan grande, ya es complicado. Y encima con tus tres hermanos . Es invalorable."
"El abierto que mas disfruté fue el del 1995, por lo de Horacito. El primero fue buenísimo pero el del '95 fue bárbaro. Decían que no podíamos jugar más. Nosotros tampoco sabíamos que iba a pasar y terminamos ganando Palermo. Fue una alegría grande. Horacito demostró que estaba bien, que podía seguir jugando . Creo que la gente nos siguió por ser cuatro hermanos. La familia tira. Y además, la forma de jugar también."